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Resumen

Hablar de fosas comunes, es hablar de años de abandono institucional, espacios que, a pesar de estar bajo una jurisdicción institucional, no han tenido los recursos suficientes para su manutención, y en cuya reglamentación no existe una estandarización acerca de sus características, uso, administración y emplazamiento. Así, nos encontramos ante un universo desconocido que es el escenario para la búsqueda de miles de personas desaparecidas.

La experiencia del Equipo Mexicano de Antropología Forense (EMAF) en casos de búsqueda y el diagnóstico del manejo de fosas comunes en el estado de Veracruz y otros estados, nos ha permitido avanzar en el entendimiento de la problemática, que inicia con la definición y atraviesa aspectos de reglamentación, uso, coordinación institucional, quehaceres profesionales hasta prácticas culturales.

Ante la necesidad de buscar a las personas desaparecidas en las fosas comunes de panteones municipales, es imperioso establecer pasos previos a la exhumación, tales como el diagnóstico de la situación de estos espacios, para dimensionar así la problemática y tener bases para generar planes de acción que representen soluciones sostenibles y a largo plazo. Es así como presentamos las líneas generales de una propuesta metodológica para el diagnóstico y los aprendizajes de su puesta en práctica.

Palabras clave: fosas comunes, búsqueda, desaparecidos, metodología, diagnóstico.

Abstract

To speak of common graves on cemeteries is to speak of years of institutional abandonment, places that, despite being under an institutional jurisdiction, have not had sufficient resources for their maintenance, and in whose regulation, there is no standardization about their characteristics, use, administration, and location. Thus, we are faced with an unknown universe that is the setting for the search for thousands of missing people.

The experience of the Mexican Forensic Anthropology Team (EMAF) in searching cases and the diagnosis of the management of common graves on cemeteries in the state of Veracruz and other states, has allowed us to advance in the understanding of the problem, which begins with the definition and goes through aspects like regulation, use, institutional coordination, professional tasks up to cultural practices.

Given the need to search for missing persons in the common graves of municipal cemeteries, it is imperative to establish steps prior to the exhumation, such as diagnosing the situation of these places, to dimension the problem and have based to generate action plans that represent long-term and sustainable solutions. This is how we present the general lines of a methodological proposal for the diagnosis and learning of its implementation.

Keywords: common graves, searching, missing, methodology, diagnosis.

Vaivenes de las fosas comunes

Las fosas comunes son un tema prioritario en la búsqueda de personas desaparecidas en México, esto no es para menos si pensamos que en el último informe presentado por la Comisión Nacional de Búsqueda, se señaló que existen cerca de 13 mil cuerpos que no han sido identificados, muchos de los cuales pudieron haberse inhumado ya en las fosas comunes.

Estos datos disienten de los presentados por el Movimiento por Nuestros Desparecidos en México el 26 de agosto de 2021, donde se señala que existen 52 mil cuerpos que no han podido ser identificados, de los cuales, cerca de 31 mil pudieron haber sido inhumados en las fosas comunes. Esta información nos alerta respecto de la insuficiencia en los recursos empleados en los procesos de identificación y resguardo, los cuales no están siendo eficientes, así como de la inconsistencia entre las cifras que refleja la falta de sistematicidad en los registros institucionales.

Razón por la cual las fosas comunes se han convertido en un sitio potencial de localización de personas desaparecidas, desafortunadamente, factores como la falta de recursos humanos y materiales para los análisis post mortem, así como la inadecuada planeación y faltas administrativas, han propiciado la inhumación de ellas sin tener información que conduzca a su identificación y restitución a sus familiares.

Los acontecimientos en las fosas comunes de Tetelcingo y Jojutla (1), así como las experiencias en el Panteón Palo Verde en Xalapa (2), y en otros estados, hicieron del conocimiento público que las fosas comunes también son escenario de irregularidades, malos manejos, y espacios de desecho de instituciones de salud y procuración de justicia.

Estas experiencias, sumadas a las observadas a partir del trabajo de campo realizado por el EMAF en diferentes estados del país, nos permitieron advertir puntos nodales en el manejo de las fosas comunes que representan un problema en la búsqueda de personas desaparecidas, por ejemplo: que estos espacios no están delimitados físicamente, es decir, no existe una normativa que regule estándares básico de infraestructura, tales como el bardeado, enrejado, señalización con postes o mojoneras, por lo que cada panteón establece sus propias formas, y en la mayoría no se utiliza ningún elemento, quedando esta delimitación en la memoria de los encargados, por lo mismo, en contadas ocasiones se cuenta con un plano que refrende esta información.

Tampoco existe un registro homologado y sistemático de las inhumaciones que se realizan, generalmente, este registro lo lleva a cabo la administración en turno bajo su propio entendimiento e iniciativa, y debido a que no es parte de las acciones reglamentadas, los libros o documentos de registro son extraviados frecuentemente de una administración a otra, si bien esta debe ser una obligación de la administración del panteón por tratarse de un espacio a su cargo, es un área donde las fiscalías toman el mando debido a las acciones que ejercen ahí, por lo que no siempre se le proporciona información al panteón acerca de lo que ahí se inhuma, se modifica o se exhuma, lo que constantemente diluye la responsabilidad del resguardo entre una instancia y otra.

A esta problemática se suman otros factores como: la insuficiencia de recursos institucionales para el análisis forense y el resguardo digno de cuerpos de Personas Fallecidas no Identificadas (PFnI); la investigación integral y multidisciplinaria con resultados confiables; así como, la atención oportuna de búsqueda de personas desaparecidas, lo que en conjunto se ha denominado como una crisis forense, que vista a profundidad, es el reflejo de los años de abandono del sistema de justicia al que poco se le dotó de herramientas científicas para la investigación, la mejora de procedimientos y la validación de resultados, acrecentando así la impunidad.

La definición de fosa común, una discusión vigente

El término fosa común cobró mayor importancia en la medida en la que la problemática comenzó a visibilizarse. En México se entiende por fosa común el espacio dentro de los panteones municipales donde son inhumadas las personas no identificadas. Hasta hace unos años, se pensó que en la mayoría de los casos se trataba de personas que fallecían en situación de indigencia o bajo alguna otra circunstancia adversa que imposibilitaba relacionarlos con algún deudo, poco se dudó acerca de los procedimientos de identificación inconclusos y de los malos procedimientos para garantizar su custodia, tan es así, que incluso se percibe a la fosa común como el lugar de destino final, más no como un espacio temporal de resguardo.

Esto nos permite identificar dos situaciones que abrevan la problemática. Primero, al ser considerada (la fosa común) como un destino final, no se vislumbra la posibilidad de recuperación de esos cuerpos (exhumación), por lo que no se pone empeño en realizar un registro completo, detallado y fidedigno de su localización. Segundo, por mucho tiempo, sumado a la falta de sensibilidad respecto de la identidad de la persona, no se ponderó su calidad de evidencia dentro de un proceso de la investigación ministerial, razón por la cual no existe el adecuado manejo de la Cadena de Custodia que permita la recuperación de los cuerpos que ahí se inhumaron cuando estos son identificados, o bien, para un nuevo proceso de análisis forense.

A partir de este contexto es que nos interesan dos perspectivas de concepto: desde la antropología forense y desde la normativa, mismas que deben conjugarse para el propósito de la búsqueda de personas desaparecidas.

Desde la normativa en México

La definición cambia en los reglamentos de cada uno de los estados del país, aunque en términos generales se refieren a la misma función, existen diferencias que por sutiles que parezcan modifican el uso del espacio. Por ejemplo, en el Reglamento del Distrito Federal la fosa común se define como: “El lugar destinado para la inhumación de cadáveres y restos humanos no identificados” (3), mientras que en el estado de Veracruz en el Reglamento de Panteones la define como: “El lugar destinado para la inhumación o reinhumación de cadáveres humanos, sus partes, restos o restos áridos”(4). En la primera definición se especifica la “no identificación” mientras que, en la segunda, este no es un criterio y, además se incluye el término “reinhumación”, lo que señala que la dinámica de remoción de restos está permitida, aunque no precisamente regulada.

Con la existencia de definiciones que no precisan que los cadáveres o restos no han sido identificados, se amplía el universo de posibilidades de las personas fallecidas enviadas a estos espacios, éste es mucho mayor que los que son inhumados por las fiscalías, pues también se inhuman ahí aquellos que por algún motivo no pueden disponer de una sepultura propia, como es el caso de las personas de escasos recursos, las Personas Fallecidas Identificadas no Reclamadas (PFNR), así como los restos de personas fallecidas que cumplieron la temporalidad establecida por ley, que tuvieron una sepultura normal y por abandono de las tumbas también son enviados allí.

En cuanto a sus características (dimensiones, delimitación, ordenamiento, señalización, lotificación, infraestructura y cualquier otro estándar que la describa), no existe ninguna mención en los reglamentos, de manera que esto se establece de acuerdo con los criterios y recursos disponibles en cada panteón, asimismo, es preciso señalar que no todos los panteones están obligados a disponer de este tipo de espacios; sin embargo, al estar bajo el orden municipal se considera un servicio, por lo que es, altamente probable, que cada panteón municipal cuente con un espacio destinado para uso como fosa común.

Desde la antropológica forense 

La definición de fosas comunes está directamente asociada con el término mass graves (que literalmente significa entierros masivos) y cuya definición aún se discute. Inicialmente, a partir de las exhumaciones posteriores a la Segunda Guerra Mundial, se consideró como mass graves aquellas fosas que podía contener dos o más cuerpos que se encontraban en contacto unos con otros, al respecto Skinner (1987) sugirió que al menos debía contener media docena de individuos. Sin embargo, en un reporte especial citado en el Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia se incorporó la variable contextual, refiriendo que estos se tratan de lugares donde son enterradas tres o más víctimas de ejecuciones extrajudiciales, sumarias o arbitrarias, es decir, personas que no murieron en un enfrentamiento armado (5). Adicionalmente, Skinner y colaboradores (6), distinguen entre entierros organizados, que son aquellos depósitos donde los cuerpos son acomodados unos al costado de otro, de los que están desorganizados, donde los cuerpos son colocados sin ningún orden, demostrando así que no existe una preocupación por la dignidad de las personas.

En estas definiciones podemos encontrar variables como el número de cuerpos y la forma del depósito, las cuales pueden ser complementarias, pero lo que debemos destacar es el componente contextual, el concepto de mass graves son contextos asociados a lugares donde fueron enterradas víctimas de ejecuciones en conflictos armados y que son evidencia de las graves violaciones cometidas en contra. Es así, que la intervención en estos escenarios exige la aplicación de metodologías que garanticen la recuperación de evidencias y el registro preciso de todos los elementos presentes a fin de lograr la identificación de las víctimas y contribuir en el camino de acceso a la verdad y la justicia.

El concepto mass graves que fue trasladado a la literatura en español como fosas comunes, está más relacionado con las nombradas “fosas clandestinas”, un término utilizado para referir a los sitios donde se han localizado enterramientos clandestinos, cuyas características empatan con los señalados en los párrafos anteriores. Al respecto, cabe resaltar que el término fosas clandestinas se utilizó indiscriminadamente con desafortunadas consecuencias. Por ejemplo, un lugar en donde existen varias inhumaciones (clandestinas) se ha denominado “fosa”, y fue llevado así a los registros oficiales, cuando se esclarece que en ese mismo lugar se encuentran varias inhumaciones (es decir varias fosas) los números no son coincidentes. O bien, hablemos de los cuerpos que son abandonados sin haberse inhumado (es decir, dejados en la superficie), este contexto es también un depósito clandestino que no será llamado “fosa”, pero que debería sumarse a los números de personas fallecidas no identificadas localizadas en contextos de clandestinidad.

Esta discusión señala la importancia de referir los conceptos desde la ciencia forense y abandonar la adopción del lenguaje común en pro de fortalecer los procedimientos institucionales y la normativa.

Admir Jugo y Sari Wastell (7), destacan la importancia de diferenciar entre las fosas comunes penales caracterizadas en el párrafo anterior, y las fosas comunes no penales, que son aquellos espacios en donde son enterrados los restos de personas para el almacenamiento temporal y incluso permanente, cuyas causas del deceso pueden estar asociadas a distintos factores, incluso cuestiones sanitarias. Esta diferencia trasciende hasta el tipo de intervención, pues en el caso de las fosas comunes no penales, no se requiere de la documentación y recuperación de evidencias para la investigación.

En el actual contexto mexicano, las experiencias de las intervenciones en fosas comunes (dentro de los panteones municipales), indican que se requiere seguir una metodología estricta de documentación y recuperación debido a las irregularidades que se presentan, por lo que, aunque no son de interés penal, el contexto lo amerita. Sin embargo, no debemos confundir estos espacios con los sitios de enterramiento clandestino, que, si bien requieren el mismo procedimiento, el contexto social que representan es diferente. En ambos casos, el reto es el mismo y se requiere de una planeación para su correcto abordaje.

Hacia una estrategia de diagnóstico

En la Ley General en Materia de Desaparición (LGMD) (Art. 135) (8) está previsto el desarrollo del Plan Nacional de Exhumaciones, lo que advierte la imperiosa necesidad de conocer la situación que guardan estos espacios para disponer de información con la cual desarrollar planes de intervención acordes con los requerimientos y capacidades locales, impulsando, también, las prácticas positivas hasta ahora implementadas.

Propuesta metodológica

Existen tres aspectos primordiales en el diagnóstico de la situación de las fosas comunes. Primero, el análisis comparativo del marco legal que rige el manejo y uso de estos espacios, el cual debe revisarse con detalle a nivel estatal y municipal. Segundo, la caracterización de los espacios considerados fosa común, ya que no existe una reglamentación que indique cómo deben ser estos lugares, es preciso descifrar sus características: emplazamiento, dimensiones, formas de uso, transformaciones, etc. Tercero, la identificación de las prácticas sobre el manejo de estos espacios, enfatizando en aquellas que no están plasmadas en la reglamentación pero que reflejan las relaciones entre los actores y el espacio, las personas y las instituciones, la materialidad de los conceptos, factores que a decir de A. Jugo y S. Wastell (7), son los aspectos sociales que rodean la fosa común y que contribuyen a su entendimiento. Para esto, partimos de una perspectiva multidisciplinaria, conjugando las bases teórico-metodológicas de antropología forense y la geografía.

El marco legal, instituciones y fuentes de información 

La revisión documental pone énfasis en los lineamientos del manejo de panteones municipales, los procedimientos de inhumación y exhumación, el manejo de cadáveres y los procedimientos funerarios, con especial atención en las normas que inciden en la trazabilidad de los cadáveres de (PFnI). Lo relevante de la revisión es que pueden reconstruirse los procedimientos que deben llevarse a cabo, encontrando en esta secuencia, las instituciones que están involucradas e identificar así las fuentes de información, lo que posibilita el contraste de los datos (figura 1). Por ejemplo, ante la falta de información sobre los registros de inhumación en los archivos de los panteones municipales, es posible identificar en el procedimiento otras instituciones que tienen relación con este y así indagar sobre dichos datos.

Figura 1. Comparación del procedimiento para la inhumación en el área de fosa común del Panteón Municipal, donde se identifican las instituciones que participan.

La caracterización de los espacios

Las fosas comunes como un espacio geográfico, entendido como una serie de relaciones de coexistencia, donde están presentes los vínculos, las relaciones e interacciones de la realidad. Todo esto se expresa a través de factores como la localización, la distancia, las superficies o zonas, la dirección, el rumbo, las áreas de influencia, la responsabilidad, el dominio, la resistencia, los patrones, los nodos, los flujos y rutas (9).

A través de la mirada de la geografía podemos identificar en las fosas comunes características del territorio, entendido como un espacio de poder, de dominio y de gestión, que está controlado y apropiado por distintos actores sociales, donde se refleja la experiencia de un individuo o grupos sociales, quienes forman parte de esta construcción social resultante del proceso histórico de la relación sociedad-naturaleza con la intervención de diferentes actores, así se encuentra en constante transformación, reestructuración y reordenamiento, al ritmo de los cambios sociales y culturales, la dinámica política y económica; lo que resulta en nuevas formas de organización territorial (10).

En el diagnóstico es fundamental conocer a cabalidad los aspectos físicos y configuración de las fosas comunes integrando toda esta información geográfica, que en su conjunto tiene el potencial para ser analizada desde una visión espacial y temporal y la cual tiene representación en el mapa, mismos que son clave para relacionar la historia y la estructura espacial regional o local, y representan gráficamente las transiciones de poder de cierto territorio, por lo que son elementales para la toma de decisiones.

Figura 2. Marcaje de tumbas de personas identificadas dentro del área de fosa común. Panteón Municipal Palo Verde. Xalapa. 

Estas nociones nos aproximan al entendimiento de las relaciones y prácticas que se reflejan en las características de las fosas comunes, y nos dan la pauta para comprender la importancia de voltear a ver a cada uno de los actores que intervienen en su manejo, más allá de la normativa.

Las prácticas en el manejo de las fosas comunes

A propósito de recuperar quiénes y cómo participan en el manejo de las fosas comunes, el diagnóstico retoma la perspectiva de la antropología forense que permite realizar un análisis del contexto social relacionado con la búsqueda de personas desaparecidas, la información proporcionada por los actores involucrados, así como de los posibles aspectos culturales o sociales que puedan influir o modificar ciertas prácticas o conducir al desarrollo de algún fenómeno social que sea de relevancia o impacto dentro del ámbito forense o legal. Para el caso del diagnóstico se empleó la entrevista semiestructurada, dirigida al personal de los panteones seleccionados, pues estas presentan un grado mayor de flexibilidad debido a que parten de preguntas planeadas que pueden ampliarse de acuerdo a las propias respuestas de los entrevistado, así mismo las respuestas pueden ser mucho más extensas y detalladas que en las entrevistas estructuradas (o los cuestionarios y encuestas) en donde las respuestas se realizan de ante mano y se les da opciones a escoger a los entrevistados, su ventaja es la posibilidad de adaptarse a los sujetos con enormes posibilidades para motivar al interlocutor a proporcionar más información, aclarar términos, identificar ambigüedades, etcétera (11).

Los temas se enfocaron en los aspectos administrativos del panteón, la infraestructura, los recursos disponibles, las necesidades, las prácticas y experiencias en el manejo de las fosas comunes, las formas de los registros y el manejo de los archivos, las relaciones institucionales y la percepción de su participación en la búsqueda de las personas desaparecidas. Abordar una temática tan extensa, permite conocer el quehacer en los panteones municipales, comprender las prácticas que han generado la problemática, y las formas en las que han resuelto las adversidades, acciones no indicadas en ningún manual ni reglamento, pero que deben documentarse y tomarse en cuenta al momento de plantear las iniciativas que los involucran.

Aunque esta propuesta metodológica considera los aspectos normativos, sociales y espaciales, se requiere profundizar en la información cuantitativa de carácter institucional a fin de tener claridad en los cifras de las PFnI que han sido inhumadas en las fosas comunes del país, una tarea que requiere de la colaboración interinstitucional para emprender la búsqueda en los registros, pues es claro que no existe la sistematización de los datos, lo que impide una búsqueda automatizada, siendo esta una de las tantas tareas que quedan por emprender.

Los primeros aprendizajes

Los panteones son espacios públicos que no solo cumplen una función administrativa o cubren una necesidad sanitaria, en ellos vemos reflejados los aspectos culturales y sociales a lo largo del tiempo. Desacertadamente, no se encuentran entre las prioridades administrativas y podemos ver importantes huellas de abandono, como el bajo presupuesto que se le destina, la informalidad con la que se definen los puestos de trabajo y la falta de interés en las propuestas de mejora.

En este marco debemos colocar el significado de las fosas comunes, espacios que en tanto no fueron de interés para la búsqueda de personas desaparecidas, no hubo preocupación por la información que se tenía de ellas. La heterogeneidad en las definiciones y falta de armonización en los reglamentos y leyes, son una muestra de que no se esperaba que fuera necesario recuperar a las personas que han sido inhumadas ahí por años, y al mismo tiempo, enfatiza la necesidad de incorporar el lenguaje científico y técnico para evitar ambigüedades.

Por ello, ante la enunciación del Plan Nacional de Exhumaciones y el reordenamiento de fosas comunes, debe considerarse que las intervenciones trascienden más allá de la remoción de sedimentos y recuperación de restos, y se requiere considerar todos los aspectos que enmarcan la problemática de las fosas comunes.

Las experiencias con este diagnóstico nos han mostrado que aun cuando las fosas comunes no son consideradas como lugares de investigación ministerial, las irregularidades administrativas están latentes, por lo que su intervención requiere de un protocolo de intervención que garantice la recuperación sistemática de restos humanos y evidencias para garantizar la identificación. Siguiendo ese mismo antecedente, es claro que la colaboración institucional no ha sido favorable en el manejo de las fosas comunes y por ello se ha planteado la regulación del resguardo de PFnI en cementerios ministeriales, donde sean las fiscalías las únicas responsables de ello, empero, la participación de otras instituciones en esto es un garante de la transparencia en el manejo de las PFnI y respalda la fiabilidad de los registros.

Glosario

Cadena de Custodia: Es un sistema de registro de los indicios, evidencias, objetos, instrumento o producto del hecho delictivo que pueden servir como evidencia y eventualmente como prueba en el proceso penal (Art. 25, fracc. XX) (12).

Exhumación: Acción de desenterrar un cadáver o restos humanos.

Inhumación: Acción y efecto de enterrar un cadáver.

Personas fallecidas no identificadas (PFnI): Cuerpo humano, segmentos corporales y/o fragmentos óseos no arqueológicos pertenecientes a un cadáver, que no han sido plenamente identificados por los métodos científicos correspondientes (13).

Personas fallecidas identificadas no reclamadas (PFnR): Cuerpo humano, segmentos corporales y/o fragmentos óseos pertenecientes a un cuerpo, que están identificados y que se encuentran bajo resguardo de algún centro y/o servicio médico forense, o que no hayan pasado por las instituciones de justicia, o que se encuentren incluso en una fosa común, pero que no hayan sido restituidos a sus familiares o reclamados por ellos(13).

Post mortemPosterior a la muerte.

Referencias

  1. Robledo C, Escorcia L, Querales M, García G. Violencia e ilegalidad en las fosas de Tetelcingo: Interpretaciones desde la antropología. Resiliencia. 2016;8–24.
  2. Díaz GL. El estado me robó a mi hija. Revista Proceso [Internet]. 2017; Available from: https://www.proceso.com.mx/reportajes/2017/9/13/el-estado-me-robo-mi-hija-191318.html
  3. Reglamento de Cementerios del Distrito Federal. México: http://cgservicios.df.gob.mx/prontuario/vigente/3209.htm; 1984.
  4. Reglamento de Panteones del Municipio Libre de Veracruz. Gaceta Oficial del Estado de Veracruz Oct 28, 2015.
  5. Haglund WD. Recent Mass Graves, An Introduction. In: Haglund WD, Sorg MH, editors. Advance in Forensic Forensic Taphonomy: method, theory, and archaeological perspectives. First. CRC; 2002.
  6. Skinner M, York HP, Connor MA. Postburial Disturbance of Graves in bosnia-Herzegovina. In: Haglund WD, Sorg MH, editors. Advance in Forensic Forensic Taphonomy: method, theory, and archaeological perspectives. CRC; 2002.
  7. Jugo A, Wastell S. Desemsamblar los pedazos, ensamblar lo social: las vidas forenses y políticas de las fosas comunes secundarias en Bosnia y Herzegovina. In: Garibán S, Anstett É, Dreyfus J-M, editors. Restos humanos e identificación Violencia de masa, genocidio y el “giro forense.” Primera. Buenos Aires, Argentina: Miño y Dávila; 2017. p. 135–62.
  8. Ley General en Materia de Desaparición Forzada de Personas, Desaparición Cometida por Particulares y del Sistema Nacional de Búsqueda de Personas. Diario Oficial de la Federación México: http://www.diputados.gob.mx/LeyesBiblio/pdf/LGMDFP_200521.pdf; Nov 17, 2017.
  9. Ramírez Velázquez BR, López Levi L. Espacio, paisaje, región, territorio y lugar: la diversidad en el pensamiento contemporáneo [Internet]. Primera. Universidad Nacional Autónoma de México; 2015. Available from: http://www.publicaciones.igg.unam.mx/index.php/ig/catalog/view/19/101/311-1
  10. Delgado Mahecha O. Encuentros estratégicos entre la geografía y las ciencias penales y forenses. Criterio Jurídico Garantista. 2014 Nov 4;6(11).
  11. Díaz-Bravo L, Torruco-García U, Martínez-Hernández M, Varela-Ruiz M. La entrevista, recurso flexible y dinámico. Investigación en Educación Médica. 2013 Jul;2(7).
  12. Congreso de la Unión. Código Nacional de Procedimientos Penales. Diario Oficial. 2014;1–7.
  13. Comisión Nacional de Búsqueda. Protocolo Homologado para la Búsqueda de Personas Desaparecidas y No Localizadas. Diario Oficial de la Federación México; Oct 6, 2020.

Mtra. Roxana Enríquez Farias

Licenciada en Arqueología por la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH) y Maestra en Geografía Humana por el Colegio de Michoacán. Es egresada del doctorado en Antropología física en la Escuela Nacional de Antropología e Historia donde desarrolla una investigación acerca de la Antropología forense aplicada a los casos de feminicidio en México. Entre 2007 y 2012 fungió como perito en antropología forense en Ciudad Juárez de la Dirección General de Servicios Periciales de la Fiscalía del Estado de Chihuahua; en 2014 y 2015 colaboró en investigaciones forenses con el Equipo Peruano de Antropología Forense en Perú y en Brasil. Es miembro fundadora y actual directora general del Equipo Mexicano de Antropología Forense, una asociación civil que acompaña investigaciones de desaparición forzada y otros delitos de lesa humanidad. Actualmente, es miembro del Consejo Nacional Ciudadano del Sistema Nacional de Búsqueda. Adicionalmente, labora como docente de asignatura en la licenciatura en Antropología física de la ENAH y en la licenciatura en Ciencia Forense de la UNAM

Mtra. Haydee Moreno Mejía

Licenciada en Antropología Física por la Escuela Nacional de Antropología e Historia (2008-2011), maestra en Antropología, especializada en antropología física, por la Universidad Nacional Autónoma de México (2018-2020). Cuenta con un diplomado en Peritaje en Ciencias Antropológicas por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (2012). Miembro fundador del Equipo Mexicano de Antropología Forense (EMAF) y actual coordinadora del área de Investigación Forense. Ha impartido talleres y cursos a colectivos de familiares de personas desaparecidas, a instituciones de procuración de justicia y académicas sobre el proceso de investigación en Antropología Forense. Así como el acompañamiento a familiares de personas desparecidas, observador y perito de parte en diligencias de búsqueda de desaparecidos y corroboración de identidad. Ha publicado en coautoría con Roxana Enríquez Farias y colaboradores. La importancia del proceso de investigación forense en casos de desaparición forzada. Taller Impartido al Comité Los Otros Desaparecidos de Iguala, Guerrero (2016).

Geog. Sócrates Carlos Villar Pérez

Es licenciado en geografía por la UNAM, ha impartido clases en la Escuela Nacional de Antropología e Historia y en la Facultad de Ciencias de la UNAM. Las líneas de investigación en las que se enfoca están relacionadas con proyectos análisis y cartografía geomorfológica, fotogrametría con drones, geomorfología aplicada, geografía de los riesgos-desastres y geoturismo. Actualmente, es consultor ambiental, docente y divulgador de la ciencia a través del Geoturismo y fundador de Carto-Lab y Geosenderismo México. Uno de los muchos proyectos que más destaca en su trayectoria son: Fortalecimiento de los procesos de investigación e identificación en casos de personas fallecidas no identificadas en Veracruz, con el Equipo Mexicano de Antropología Forense (EMAF)”. Cartografía geomorfológica en “Ingeniería básica de Tren Maya” Fonatur. Programa de Prevención, Mitigación y Manejo de Contingencia Ambientales Derivadas del Cambio Climático “Proyecto del Puerto de Matamoros y su área de desarrollo en Matamoros”, Tamaulipas.