Ayúdanos a Compartir

 “Que retumbe la tierra de este país…que se entienda que los desaparecidos están y que existen”.

Silvia Ortiz, madre de Silvia Stephanie Sánchez Viesca Ortiz – Grupo V.I.D.A Laguna A.C.

Resumen:

El artículo expone una serie de recomendaciones enfocadas en la identificación de los cuerpos que fueron donados o depositados a instituciones académicas con fines de docencia e investigación. Esto a partir del intercambio de huellas dactilares con la base de datos del Padrón Electoral del Instituto Nacional Electoral (INE). El texto presenta las oportunidades existentes para generar identificaciones humanas en un corto plazo, a partir de la colaboración entre las autoridades y las universidades que participaron en las prácticas de donación o depósito de cuerpos de Personas Fallecidas no Identificadas.

Palabras Clave: Personas Fallecidas no Identificadas, donación de cuerpos, universidades, identificación de personas, huellas dactilares, Padrón Electoral.

Abstract:

The article presents a series of recommendations focused on the identification of bodies that were donated to or deposited in academic institutions for teaching and research purposes. These recommendations are based on the exchange of fingerprints with the database of the Electoral Register of the National Electoral Institute (INE). The text presents the existing opportunities to generate human identifications in a short term, from the collaboration between the authorities and the universities that participated in the practices of donation or deposit of bodies of unidentified deceased persons.

Key Words: unidentified persons, donation of bodies, universities, identification of persons, fingerprints, Electoral Register.

Introducción. Situación actual en México

Hasta el pasado 10 de enero de 2022, la cifra oficial de personas desaparecidas y no localizadas en México ascendía a 96,830 de acuerdo con datos del Registro Nacional de Personas Desaparecidas y no Localizadas (RNPDNO) de la Comisión Nacional de Búsqueda (1). Asimismo, según un informe del Movimiento por nuestros desaparecidos en México, se ha reportado que existen más de 52,000 personas fallecidas en resguardo del Estado y cuya identificación continúa pendiente de realizarse por parte de las autoridades forenses, ya sean estas locales o federales (2). Ambas cifras son ejemplo de la grave crisis que atraviesa el país. En este contexto, hay una práctica que ha sido minimizada e ignorada: la donación y el depósito de, por lo menos, 2,738 cuerpos de Personas Fallecidas no Identificadas (PFnI) a instituciones académicas (públicas y privadas) con fines de investigación y docencia (2). Estos cuerpos que representan aproximadamente 6% de todos lo que permanecen sin ser identificados siguen, hasta el día de hoy, en la anonimidad.

Es necesario mencionar que la práctica de donación[1] y depósito[2] de cuerpos de PFnI fue suspendida y prohibida a partir de la entrada en vigor de la Ley General en Materia de Desaparición Forzada de Personas, Desaparición Cometida por Particulares y del Sistema Nacional de Búsqueda de Personas (LGMDFP) y por la Ley General de Salud (3). Sin embargo, las consecuencias, efectos e incertidumbre que esta práctica trajo para las y los familiares de personas desaparecidas perduran hasta la fecha. Por ejemplo, se pueden revisar las cuatro historias de desaparición e impunidad contenidas en el informe realizado por EME|EQUIS, el International Center for Journalists (ICFJ) y CONNECTAS, titulado “Donación de cadáveres, una desaparición silenciosa” (4).

Si bien el informe anterior exhibe las lagunas legales, faltas, deficiencias y fallas que se presentaron en la donación y depósito de cuerpos en ciertos estados y por ciertas universidades, el presente texto tiene la intención de mostrar un camino que pueda llevar, en un corto plazo, a la posible identificación de estos cuerpos y así devolverles, de alguna forma, su humanidad.

Retos por resolver

Para donar o depositar cuerpos de PFnI a instituciones académicas fue necesario establecer convenios entre los Servicios Médicos Forenses (SEMEFOS) y cada universidad receptora. Estos eran firmados por representantes de las autoridades de las cuales dependen cada uno de los SEMEFOS y una representación de la universidad receptora. En México, de los 32 SEMEFOS estatales solo tres no dependen de la Fiscalía del Estado (Baja California, Ciudad de México y Guerrero). En Baja California y Ciudad de México dependen del Tribunal Superior de Justicia del Estado y en Guerrero, de la Secretaría de Salud del Estado. Esto es importante porque no hubo un marco general que rigiera y homologara, a nivel nacional, los procedimientos, lineamientos y operatividad por los cuales debían realizarse y regirse los convenios referentes a las donaciones o depósitos de cuerpos de PFnI a instituciones académicas. Así, la información de los registros y en el tratamiento que las universidades les dieron a los cuerpos fueron distintos en cada uno de los estados.

Una vez que los cuerpos de las PFnI ingresaban a los SEMEFOS, sí había un procedimiento establecido para el tratamiento, procesamiento y registro. En otras palabras, a cada uno de los cuerpos no identificados que ingresaron a los Servicios Médicos Forenses se les debió efectuar un expediente básico[3] que contuviera como mínimo, los siguientes elementos periciales: levantamiento o traslado de cadáver, fotografías, huellas dactilares (dactiloscopia), necropsia, genética, identoestomatograma (examen dental u odontológico), antropología forense (en el caso de estructuras óseas), y cualquier otra información consecuente que permitiera su identificación (5). Posterior al llenado de este expediente, los cuerpos eran trasladados a los centros académicos donde idealmente el personal universitario debió generar un registro interno[4] (con elementos similares al expediente básico) de cada uno de los cuerpos recibidos.[5]

Así, se identifica que las dinámicas para donar y depositar cuerpos por los SEMEFOS a las universidades variaron. Sin embargo, se reconoce que sí hubo protocolos homologados, a nivel nacional, sobre el registro forense de los cuerpos. Por lo tanto, es necesario utilizar los elementos efectivos que estas prácticas tuvieron en común para realizar recomendaciones que sean útiles y aplicables en todo el país. La propuesta presentada en este artículo tiene como objetivo ofrecer una ruta que permita la identificación de los cuerpos que fueron donados o depositados a universidades, por medio del análisis de los registros dactilares que se tomaron en los SEMEFOS y universidades receptoras y el posterior cotejo con el INE.

Recomendación: registros dactilares como método de identificación humana.

Para implementar las recomendaciones del artículo es necesario hacer mención del marco legal en el que estas operarían. En este sentido, se debe aludir al Convenio de Colaboración (en adelante, Convenio) firmado el 6 de septiembre de 2016 entre el Instituto Nacional Electoral (INE), la Procuraduría General de la República (PGR, hoy FGR), las Fiscalías Generales de Justicia de las entidades federativas, la Comisión Nacional de Tribunales Superiores de Justicia de los Estados Unidos Mexicanos (CONATRIB) y los Servicios Médicos Forenses (SEMEFOS).

En términos generales, el objetivo del Convenio es establecer los mecanismos de coordinación y colaboración entre las instituciones firmantes para que, según sus  ámbitos de competencia, realicen confrontas de información mediante el uso del Automatic Fingerprint Identification System (AFIS, por sus siglas en inglés) y Automatic Biometric Identification System (ABIS, por sus siglas en inglés), para identificar cadáveres o restos humanos de personas desconocidas que contengan huellas dactilares o información biométrica susceptibles de ser analizada. Adicionalmente, el Convenio menciona que “las partes” se comprometen a intercambiar la información para facilitar la identificación de los cadáveres de personas desparecidas y desconocidas. Bajo una óptica rigorista, esto es una obligación porque el Estado se comprometió a llevar acabo esta labor.[6]

Los cuerpos donados o depositados de las PFnI deberían tener, por lo menos, un registro dactilar por parte de los Servicios Médicos Forenses y, posiblemente, otro por parte de las instituciones académicas que los recibieron. Por lo tanto, se puede inferir que, utilizando estos registros se podrían realizar una serie de identificaciones si se envían y cotejan con los sistemas de identificación del INE. Evidentemente es un proceso que requiere cumplir con características y requisitos específicos, mismos que se establecen en el “Protocolo para la atención a solicitudes de búsquedas biométricas para colaborar en la identificación de personas desconocidas o desaparecidas” (En adelante, Protocolo) publicado por la Dirección Ejecutiva del Registro Federal de Electores del INE.

De igual forma, se debe notar que posiblemente habrá registros dactilares que no cumplan, ya sea por su antigüedad, calidad o algún otro criterio, con los requisitos solicitados por el INE, pero se debe trabajar sobre aquellos que sí cuenten con las características necesarias solicitadas por el INE. Es en estos registros, donde las universidades, los Servicios Médicos Forenses, las Fiscalías y el Instituto Nacional Electoral deberán enfocarse.

De acuerdo con lo anterior, las recomendaciones de identificación humana para los registros dactilares de los cuerpos que fueron donados o depositados para fines académicos o de investigación son la siguientes:

1. A partir de la información existente y disponible, las instituciones académicas que hayan recibido donaciones o depósitos de cuerpos de PFnI deberán realizar un registro digital con la media filiación de cada uno de estos cuerpos.

a) Las características de los archivos de huellas dactilares que sean incluidos en el registro digital deberán ajustarse a los parámetros mencionados en el Protocolo (Apartado V. inciso 1). Estos parámetros son los siguientes:

i. Deben ser imágenes planas, cuyo formato sea WSQ[7].
ii. Calidad de 500 DPI.
iii. Profundidad de 8 bits en escala de grises.
iv. Compresión de 12:1.
v. Tamaño de 416 x 416 pixeles.
vi. El nombre del archivo de cada imagen deberá guardar el siguiente formato: FolioFicha_NombreDelDedo.wsq

b) Es clave que las instituciones académicas realicen este registro digital sin importar que ya se haya realizado por peritos de los SEMEFOS porque hay casos en los que los cuerpos de PFnI llegaron a las universidades, sin haber sido trasladados previamente a los Servicios Forenses, por lo que ninguna autoridad tiene registro alguno de estos cuerpos con fines de identificación.

c) Paralelamente, los SEMEFOS y las Fiscalías de cada estado, que como ya se ha visto están facultadas y habilitadas para realizar este procedimiento, deberán ajustar los registros dactilares de los cuerpos que destinaron a donaciones o depósitos a instituciones académicas a los parámetros anteriormente enunciados (i.-vi.).

2.Una vez realizados los registros dactilares delineados en el punto anterior, las universidades deberán compartirlos con los SEMEFOS de los que recibieron todos los cuerpos en donación o depósito, para que posteriormente remitan las solicitudes de búsqueda correspondientes al INE, a efecto de realizar los cotejos biométricos necesarios con la información de los registros.

1. El realizar el envío de los registros se iniciaría la siguiente ruta[8]:

a) Esta implica la colaboración de ambas instituciones para identificar personas, ya que una vez obtenida una confronta positiva entre el registro dactilar y el Padrón Electoral, los Servicios Periciales deben confirmar la identidad por medio de un dictamen pericial.[9]

3.Tanto las instituciones académicas que recibieron cuerpos de PFnI, así como cada uno de los Servicios Médicos Forenses que los donó o depositó tienen la responsabilidad sobre el resguardo, inhumación y registro final de estos. Por lo que, una vez teniendo la confirmación de identificación de la persona fallecida generada por la solicitud de búsqueda con el INE, se deberá utilizar la información existente de la inhumación de los cuerpos para activar una política encaminada a la recuperación, exhumación y restitución digna de estos cuerpos a sus familiares.

Conclusiones 

Todos los cuerpos de las personas fallecidas no identificadas que fueron donados o depositados a instituciones académicas merecen identidad, humanidad y que se les garantice su dignidad. Esta es una obligación contenida en el art. 346 de la Ley General de Salud que establece lo siguiente: “Los cadáveres […] siempre serán tratados con respeto, dignidad y consideración.” En consecuencia, una vez identificada la persona, las autoridades tienen la obligación de notificar y entregar dignamente los cuerpos a sus familiares (cuando se tenga información de estos), así como entregar un informe de las circunstancias de la muerte y la forma en que se identificaron dichos cuerpos. (art. 96, frac. V. de la LGMDFP). Finalmente, una vez teniendo las actas de defunción de las personas cuyos cuerpos fueron donados o depositados a universidades, se deben de realizar los planes de exhumación necesarios en los casos donde se tenga la información de la inhumación de los cuerpos para que estos puedan regresar dignamente con sus familiares.

Si bien gran parte de las recomendaciones del presente artículo se centran en los cuerpos cuyo destino final fue su inhumación, es necesario que las autoridades (en conjunto con las universidades receptoras) elaboren un informe detallado sobre el destino final de aquellos cuerpos que no fueron inhumados. Esto en seguimiento a los casos reportados en donde los cuerpos donados fueron incinerados, retornados a los Servicios Médicos Forenses o algún otro destino final que no haya sido su inhumación.

Como se mencionó en el apartado anterior, desde hace ya cuatro años, los Servicios Médicos Forenses y las Fiscalías tienen la posibilidad de utilizar al INE como el vehículo para lograr identificaciones humanas en un corto plazo.  Por lo tanto, se debe incitar a que las autoridades hagan uso del Convenio de Colaboración con el INE y compartan los registros dactilares periódicamente y de forma homologada para que se realicen los cotejos necesarios con el Padrón Electoral. Adicionalmente, las universidades que recibieron cuerpos tienen la posibilidad de realizar un Convenio Marco con el INE para hacer el envío de los registros dactilares directamente, sin pasar por los Servicios Médicos Forenses, ahorrando tiempo y recursos para ambas partes.

Por último, es necesario señalar que estas recomendaciones solamente podrán ser implementadas con la voluntad política de las universidades que recibieron cuerpos y de los Servicios Médicos Forenses que participaron en estas prácticas.

Hasta encontrarles.

 Glosario:

Huellas dactilares: Impresión de las crestas papilares de las yemas de los dedos en una superficie.

Personas Fallecidas no Identificadas (PFnI): Aquellos cadáveres o restos, cuya identidad es desconocida y están en custodia del Estado o de instituciones académicas.

Media Filiación: descripción precisa de los diversos rasgos de un individuo, en consecuencia, describe las características físicas de la persona, datos que lo hacen identificable.

Cotejo: comparación y examen de dos cosas para apreciar sus semejanzas y diferencias.

Referencias

  1. Búsqueda, C. N. (14 de 01 de 2022). Registro Nacional de Personas Desaparecidas y no Localizadas. Obtenido de Personas desaparecidas y no localizadas: https://versionpublicarnpdno.segob.gob.mx/Dashboard/Index
  2. Movimiento por Nuestros Desaparecidos en México. (2021). La crisis forense en méxico: más de 52,000 personas fallecidas sin identificar. Ciudad de México: Movimiento por nuestros desaparecidos en México.
  3. Pradilla, A. (26 de agosto de 2021). Animal Político . Obtenido de Crisis forense: más de 30 mil cuerpos sin identificar están enterrados en fosas comunes: https://www.animalpolitico.com/2021/08/crisis-forense-30-mil-cuerpos-sin-identificar-fosas-comunes-mexico/
  4. Pérez, L. A. (s.f.). Donación de cadáveres, una desaparición silenciosa. Obtenido de https://donaciondecadaveres.m-x.com.mx/
  5. Herrera, L. (03 de octubre de 2019). Reporte Indigo. Obtenido de Universidades reciben cadáveres sin identificar del IJCF: https://www.reporteindigo.com/reporte/universidades-reciben-cadaveres-sin-identificar-del-ijcf-peritajes-disposicion-final/
  6. Tzuc, E. (24 de agosto de 2021). A dónde van los desaparecidos. Obtenido de Padrón electoral, potencial herramienta para paliar la crisis forense: https://adondevanlosdesaparecidos.org/2021/08/24/padron-electoral-potencial-herramienta-para-paliar-la-crisis-forense/

Notas del pie

[1] En la actualidad solamente está permitida la donación voluntaria de cuerpos, como lo establece el artículo 321° de la Ley General de Salud: “La donación en materia de órganos, tejidos, células y cadáveres consiste en el consentimiento tácito o expreso de la persona para que, en vida o después de su muerte, su cuerpo o cualquiera de sus componentes se utilicen para trasplantes.” Un ejemplo de esta práctica es el Programa de Donación de Cuerpos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Para más información se sugiere visitar su página web.

[2] De acuerdo con el criterio jurídico del Licenciado en Derecho, Enrique Rivera Rodríguez, en este caso la donación implica la transmisión de un bien de una persona llamada donante a otra llamada donatario, teniendo el donatario la posibilidad de disponer del bien recibido en donación, mientras que el depósito implica que una persona llamada depositario se obligue ante otra llamada depositante a recibir la posesión de la cosa que esté le entrega y a guardarla para restituirla cuando el depositante lo solicite.

[3] El Expediente Básico también es conocido como “Media Filiación”, concepto que refiere a un registro forense que contiene información fotográfica, dactilar y dental de un cuerpo. Se espera que las universidades que recibieron depósitos o donaciones de cuerpos hayan realizado un registro del ingreso de cadáveres, así como del destino final de estos.

[4] Un ejemplo de esto es el procedimiento realizado por el Departamento De Innovación en Material Biológico Humano de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) donde, en conjunto con el Instituto de Ciencias Forenses (INCIFO), se le generó un número de seguimiento a cada cuerpo que recibieron. Asimismo, no más de 1 año y 7 días después de su recepción, los cuerpos eran inhumados en el Panteón Civil de Dolores, recibiendo también un registro que contenía el nivel, lote y fosa donde había sido inhumado el cuerpo.

[5] Se han presentado casos de cuerpos de PFnI que fueron llevados a las universidades sin haber pasado previamente por los Servicios Médicos Forenses. Para lograr la identificación humana de estos cuerpos es de suma importancia que las instituciones académicas hayan realizado un registro forense amplio que incluya, por lo menos, la Media Filiación de esos cuerpos.

[6] Desde la entrada en vigor del Convenio hasta el día de hoy, solamente 15 de los 32 Servicios Médicos Forenses del país han logrado identificaciones utilizando la confronta de huellas con la base de datos biométricos del INE (6). Asimismo, se tiene registro de que no todos los estados han enviado por lo menos un registro para confronta con las bases de datos del INE, fallando a los compromisos y obligaciones acordadas en el Convenio.

[7] En la siguiente liga electrónica se puede descargar un programa gratuito para convertir las imágenes necesarias al formato WSQ solicitado por el INE.

[8] Ruta presentada por el Maestro Alejandro Andrade (Coordinador de procesos tecnológicos de la Dirección Ejecutiva del Registro Federal de electores del INE), en su ponencia “Cotejo de huellas dactilares con el Instituto Nacional Electoral (INE) – Colaboración en la identificación de personas desconocidas o desaparecidas” durante el Simposio Internacional de Identificación Humana (11 al 15 de octubre de 2021, realizado en la Ciudad de México).

[9] Para mayor detalle de cada uno de los pasos de la ruta de trabajo se insta a las instituciones académicas y forenses a revisar el Protocolo y familiarizarse con él.

Crédito de imagen: iStock.com/KatarzynaBialasiewicz