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Resumen

La contribución del antropólogo forense es valiosa para la identificación humana, así como, para esclarecer las condiciones que rodearon la muerte de la persona. La obtención del perfil biológico es el inicio de la investigación en la búsqueda de la identidad de una persona sin vida, particularmente cuando esta no ha sido posible de identificar a simple vista o a través de sus huellas dactilares y su perfil genético. En este documento se abordará cómo es posible establecerlo y las dificultades que presentan los parámetros que lo componen: sexo, edad, ascendencia y estatura, los cuales están a cargo principalmente del antropólogo forense.

Palabras clave: determinación, estimación, perfil biológico, antropología forense.

Abstract

The contribution of the forensic anthropologist is valuable for human identification, as well as to clarify the conditions surrounding the death of the person. Obtaining the biological profile is the beginning of the investigation in the search for the identity of a deceased person, particularly when it has not been possible to identify them with the naked eye or through their fingerprints and genetic profile. This paper will discuss how it is possible to establish it and the difficulties presented by the parameters that compose the biological profile: sex, age, ancestry and height, which are mainly in charge of the forensic anthropologist.

Key words: determination, estimation, biological profile, forensic anthropology

Introducción

La investigación médico-legal de un cuerpo no identificado es una tarea en la que varios especialistas forenses intervienen, entre ellos, el antropólogo forense, y su principal objetivo es realizar el análisis científico para la identificación de la persona muerta y las circunstancias en las que sucedió la muerte. A través de la antropología forense es posible obtener inferencias relativamente rápidas y precisas acerca de la identidad de una persona (1).

En el ámbito forense mexicano, recientemente, se ha hecho común el uso del término “perfil biológico” como la información principal que el antropólogo forense puede aportar acerca de la investigación en un cadáver. No obstante, en la reconstrucción de este perfil contribuyen también otros especialistas, tales como: médicos, odontólogos, genetistas, todos ellos forenses y criminalistas.

En el caso de una persona de muerte reciente, quien obtiene la mayor parte de la información es el médico forense; a partir de lo que observa morfoscópicamente en el cuerpo, realiza la filiación descriptiva en la que incluye señas particulares como lunares, cicatrices, tatuajes, entre otros; además, de los datos de edad, sexo, estatura, causa y manera de la muerte.

Cuando se trata de un cuerpo de muerte no reciente, que se encuentra en avanzado estado de descomposición o esqueletizado, el principal especialista a intervenir es el antropólogo forense, quien una vez que ha identificado que lo que tiene ante su vista se trata de hueso humano y que es de interés legal, es decir, verificar que no se trate de un hallazgo de tipo arqueológico o histórico (esto último depende del contexto del hallazgo y análisis tafonómico principalmente); procede a la obtención del perfil biológico dirigido a la individualización como primer paso, y posteriormente a la identificación.

Este perfil biológico está conformado por cuatro parámetros: edad, sexo, estatura y ascendencia, que ayudan al investigador a estrechar los parámetros de búsqueda o a realizar la exclusión de la hipótesis de identidad del cuerpo desconocido que se está analizando. De esta manera, el perfil biológico contribuye a la identificación, pero es importante señalar que por sí solos estos cuatro parámetros no identifican a un cadáver, para ello, es necesario una confronta de información, es decir, un análisis comparativo de los datos obtenidos de la entrevista ante mortem, con los rasgos individualizantes observados en la persona muerta (post mortem) como pueden ser variantes morfológicas únicas de tipo hereditario o congénito, enfermedades padecidas en vida cuyo curso dejó su huella en los huesos, o marcas relacionadas a posturas o actividades rutinarias en su vida diaria.

La metodología empleada para la obtención del perfil biológico puede ser por dos vías: a través de la evaluación morfoscópica, o bien, de la medición de estructuras anatómicas; que se auxilian de métodos estadísticos como regresión lineal, análisis multifactorial, funciones discriminantes, regresión logística, entre otros. Ambas metodologías sustentan sus resultados en la variabilidad humana que existe en cuanto a formas y tamaños con respecto al sexo y la ascendencia, o los cambios morfológicos y de tamaño con respecto a la edad y la estatura. En general, los métodos morfoscópicos son los más empleados ya que se pueden realizar rápidamente sin la necesidad de equipo especial y pueden ser aplicados a restos óseos fragmentados. Los métodos métricos, si bien son fáciles de emplear, generalmente requieren de elementos esqueléticos intactos, instrumental especializado y se basan en el tamaño, que se sabe que varía mucho entre las poblaciones (2), por tanto, deben ser específicos para cada población.

La edad, el sexo, la estatura y la ascendencia son parámetros que son reconstruidos a partir de lo que el especialista analiza en los huesos, por lo que es común encontrar una confusión entre los términos de “estimación” y “determinación”, o bien son empleados como sinónimos. Sin embargo, es necesario aclarar que por el tipo de datos que se obtienen a través de las distintas metodologías, el término indicado es “determinación” cuando se trata de una variable discontinúa, es decir, se trata de dos o más categorías que no se superponen como es el sexo (hombre o mujer) o la ascendencia, y se habla de “estimación” cuando lo que se obtiene es una variable continúa como es la estatura, o bien, la edad que puede ser expresada en una cantidad infinita de valores que incluye valores intermedios, como por ejemplo, una edad de 3 años y medio, mientras que no es posible expresar sexo: mujer y medio (2, 3). Si bien, cabe señalar que los cuatro parámetros generalmente son obtenidos a partir de una “estimación estadística”, por tanto, se trata de un resultado probabilístico con determinado nivel de confianza que nunca es el igual al 100% de precisión, por lo que algunos prefieren continuar hablando de “estimación” (4)

Con la creciente necesidad médico-legal y judicial de mejorar los procesos de identificación para disminuir la probabilidad de equivocación y no fallar en la identificación de una persona, es vital que el antropólogo forense esté familiarizado y listo para informar de las tasas de error publicadas para los métodos que elige y continuar evaluando la confiabilidad de los métodos en una variedad de muestras. De ahí que es necesario probar las distintas metodologías empleadas en el extranjero y testar su confiabilidad en población mexicana. Asimismo, en un informe pericial siempre deben ser referenciadas correctamente las metodologías empleadas, teniendo en mente los lineamientos de Daubert (5,6) que implica que éstas tienen que haber sido previamente testadas y aprobadas por la comunidad científica internacional, y que los resultados deben ser confiables con tasas mínimas de error.

La identificación es un proceso que implica una probabilidad, es decir, la posibilidad de establecer con mayor certeza la identidad de una persona, que requiere para ello de una verificación que se nutre de los datos proporcionados por los familiares y personas cercanas a la persona por identificar (entrevistas ante mortem). Al introducir una probabilidad estamos midiendo la incertidumbre de las opiniones que emitimos. Una incertidumbre que puede provocar el error de eliminar accidentalmente la identificación real de una persona muerta, y es por ello, que las técnicas recientes en la obtención del perfil biológico van dirigidas a disminuir este grado de error.

Determinación sexual

Este parámetro está basado en el dimorfismo sexual, es decir, en la variación morfológica que existe entre los dos sexos: hombre y mujer. El área con más información es la pelvis, específicamente los huesos coxales. Esta diferencia sexual está dada por el cambio hormonal y la aparición de los caracteres sexuales secundarios que se hacen presentes en la adolescencia, presentando diferencias en el tamaño y proporción entre los sexos, que en el caso de las mujeres la zona pélvica es preparada morfológicamente para la procreación de un hijo, por ello la amplitud de la escotadura ciática y del ángulo pubiano, la forma de la rama isquipubiana y la región del pubis, son de los principales elementos a ser considerados.

En el cráneo los elementos morfoscópicos tomados en conjunto son importantes, donde la rugosidad, la robustez o la gracilidad de sitios anatómicos específicos son valorados en un gradiente que va de grácil a robusto, de mujer a hombre, respectivamente. Mientras que el sexo en huesos largos está determinado por el tamaño y su robustez, que se determina a partir de mediciones y la aplicación de funciones matemáticas discriminantes.

Hay que resaltar que los métodos mencionados se aplican en personas adultas, en el caso de niños o adolescentes, es recomendable que se emplee genética forense para la obtención de amelogenina, debido a que la ausencia de caracteres secundarios sexuales bien establecidos impide el logro de buenos resultados (6) por el bajo valor predictivo de los métodos existentes y un alto error interobservador (7).

Estimación de la edad al momento de la muerte

Obtener el rango de edad, es uno de los pasos más importantes del perfil biológico, para reducir la discriminación en la búsqueda, aumentar la inclusión o exclusión, y porque difícilmente puede ser aportado a través de otros especialistas. Para estimar la edad los antropólogos forenses evalúan la apariencia morfológica o estatus de los huesos humanos, es decir, la edad biológica u ósea de las personas, que no siempre corresponde con exactitud con la edad cronológica; para estimar la edad cronológica a partir de los restos esqueléticos se lleva a cabo una transformación, esta siempre conlleva algún error.

La edad cronológica, es la edad calendárica medida en días o años desde la concepción o el nacimiento. En el esqueleto la edad varía con la edad cronológica y la edad individual. Conforme el tiempo pasa, los cambios fisiológicos y biomecánicos se acumulan, pero esta acumulación no necesariamente es regular o lineal. Por lo tanto, la morfología esquelética sólo puede reflejar la edad cronológica de manera indirecta e incompleta (3).

La edad biológica depende de la musculatura del individuo, la complexión, la actividad, la naturaleza del trabajo que realiza, la composición y grosor de los tejidos conectivos, el metabolismo, la nutrición, la actividad endocrina, hormonal, etcétera. En este sentido, la edad cronológica es una simple aproximación para entender o resumir la complejidad de los fenómenos biológicos y biomecánicos que resultan del crecimiento y desarrollo esquelético en edad temprana, y la degeneración esquelética (desgaste natural) en la vida adulta.

En la etapa infantil y la adolescencia existen una serie de procesos correlacionados con el crecimiento, el desarrollo y la edad cronológica, por lo que en estas etapas la edad ósea obtenida es más confiable y con un rango más preciso; conforme se avanza con la edad el error de estimación se incrementa.

El objetivo del investigador forense es proporcionar un rango de edad suficientemente amplio para que no se excluya una posible identificación positiva, pero al mismo tiempo, lo más acotado posible para facilitar el proceso de identificación.

En los primeros años de vida es muy útil apoyarse de la edad dental, debido a que los 20 dientes de la primera dentición (dentición decidual o dientes de leche) están en desarrollo y en brote, al igual que las 28 a 32 piezas dentales de la segunda dentición (dentición permanente), y presentan una muy buena confiabilidad, determinado este desarrollo más por la genética de la persona y poco influida por agentes externos. En etapa adolescente y juvenil, el cierre epifisiario (centros secundarios de osificación de los huesos) es de gran utilidad para establecer el rango de edad, dependiendo del sexo: las mujeres terminan de desarrollarse más prontamente que los hombres. Y el cierre en el extremo esternal de la clavícula, la cresta ilíaca, y el sacro, así como la sincondrosis basilar del cráneo marcan el paso a una edad adulta madura.

Después de la década de los treinta años, comienzan las dificultades para precisar la edad: los indicadores son menos y va a depender de los procesos degenerativos que a su vez dependen fuertemente de las variables ya mencionadas.

Los huesos más útiles son el hueso coxal en su sínfisis púbica y carilla auricular, la cuarta y la primera costilla. Aquí el apoyo de la edad dental vuelve a ser fundamental, a través de la estimación por el método de Lamendin y colaboradores (8), técnica basada en la translucidez de la raíz dental, la cual se incrementa con la edad. La estimación de edad debe ser de preferencia de manera multifactorial empleando la mayor cantidad de rasgos a evaluar, esto dependerá de los huesos presentes y su estado de preservación.

En este punto hay que tener en cuenta que diferentes rasgos esqueléticos pueden estar bajo diferentes influencias y, por tanto, reflejar diferentes edades biológicas y desafortunadamente actualmente no existen estándares sobre cómo combinar la información de múltiples métodos. Algunas prácticas comunes incluyen usar la superposición de rangos de edad proporcionados por los estudios, usar el rango completo de todos los estudios; o combinar el rango más bajo del método que proporciona la edad más avanzada y el rango más alto del método que proporciona la edad más baja; emplear los métodos reportados como más precisos o los que más coincidencia presentan en los valores arrojados (9).

Al construir un intervalo de edad final, el antropólogo forense evalúa los cambios de desarrollo y degenerativos que sean más apropiados para la edad prevista del individuo, por lo que la estimación final de la edad es una cuestión de juicio de experto tras la síntesis de toda la información disponible (7).

Determinación de la ascendencia

También conocido como ancestría, afinidad poblacional o afinidad biológica, este parámetro resulta polémico porque tiene una íntima relación con el concepto de “raza”, que por una parte tiene sus bases en la tipología humana y las ideas racistas contra ciertos grupos humanos, posturas que se desean dejar en el abandono, y por otra parte, es difícil de ejemplificar una población con rasgos fenotípicos de cada grupo racial o biológico: europeos, negroides, y amerindios o asiáticos; cuando se cuenta con una gran cantidad de mezcla biológica como sucede en nuestro país.

Aun así, podemos afirmar que hay ciertos rasgos, sobre todo el color de piel, forma, color del cabello, y rasgos faciales que se heredan de nuestros padres, que nos caracterizan y nos distinguen fenotípicamente de los demás, como lo es la forma de la cara, de los ojos, de la nariz, de la boca, los pómulos y la mandíbula. Asimismo, las descripciones de estas formas son de gran ayuda al momento de realizar la búsqueda de una persona y la confronta o conciliación de los datos.

A su vez, estos rasgos están fuertemente correlacionados con las formas de los huesos faciales, por lo que la región facial es la mejor zona para revisar y observar rasgos anatómicos que tienen correspondencia con la variabilidad de formas faciales que se presentan en el rostro humano y que a su vez están íntimamente ligadas al origen del grupo poblacional al que uno pertenece. Los rasgos más visuales son la forma de la nariz, su anchura, la implantación y morfología del cartílago nasal que dan forma al dorso nasal, la espina nasal, la anchura interorbitaria, la proyección de los pómulos, además de la forma de las órbitas y el prognatismo alveolar (10). Los rasgos dentales también pueden ser indicativos de la ascendencia, incluyendo la presencia o ausencia de la cúspide de Carabelli (ascendencia con predominancia europea) y los incisivos en pala (ascendencia con predominancia amerindia).

La evaluación puede ser morfoscópica con la evaluación visual de los rasgos esqueléticos que muestran la variación de la población según amplios grupos ancestrales como el africano, el asiático y el europeo (10). Los métodos más recientes asignan valores numéricos a la expresión de un rasgo, lo que permite calcular la precisión y las tasas de error (11), no obstante, estas metodologías están especializadas en diferenciar entre los tres grandes grupos ancestrales, lo cual, como ya mencioné, resulta complicado en nuestro país por la gran cantidad de mezcla biológica. No obstante, es necesario enfatizar la necesidad de describir los rasgos presentes en un cráneo, lo que puede incrementar la inclusión o exclusión de casos probables de identificación y no simplemente categorizar como “mestizo”, que es lo recurrentemente se hace.

Existen también metodologías como la obtención de un “perfil cultural” (12), que se refiere a hacer la anotación de algunas pertenencias halladas en los cuerpos de las personas sin vida, por ejemplo: amuletos u objetos religiosos, que pueden ser indicativos de ciertas regiones de México, o bien tatuajes, tipo de vestimenta, trabajos dentales, e incluso, algunas patologías como lo es la coloración ocre por hipomineralización del esmalte de los dientes por consumo excesivo de flúor proveniente del agua de consumo, común para la región de Aguascalientes.

Estimación de la estatura

Es un parámetro controversial porque como sucede en los parámetros anteriores el dato obtenido es útil siempre y cuando se tenga la información ante mortem de la persona para realizar la comparación correspondiente, cotejar la información disponible y establecer las coincidencias o las discordancias. En el caso de la estatura reportada por los familiares o conocidos, ésta casi siempre es subjetiva ya que se desconoce el dato preciso, o bien, porque el dato fue obtenido a partir de la información proporcionada por un servicio médico, que no siempre la obtuvo de manera exacta. La metodología antropológica dicta que la estatura debe ser tomada estando la persona descalza, en posición anatómica, con la cabeza en plano de Frankfurt. Con un antropómetro calibrado colocada la persona de espaldas al instrumento y en las primeras horas de la mañana. Lo anterior no siempre se cumple, así que la estatura obtenida generalmente posee errores, ahora bien, si este dato presenta ya un error al comparar con la estatura estimada la discordancia puede existir y crear desconfianza en la identidad establecida.

La estimación de estatura en una persona sin vida en estado esqueletizado es relativamente sencilla, se realiza a partir de la medición de la longitud de un hueso largo de preferencia de la extremidad inferior, y mayormente, de preferencia la longitud del fémur que es el hueso más largo, y aplicando una regresión lineal que depende del sexo (hombre o mujer) y la ascendencia (referencia mexicana), donde la estatura estimada está directamente correlacionada con la medida tomada, es decir, a mayor longitud ósea, es mayor la estatura. Siendo el resultado siempre una estimación y, por tanto, no un valor exacto.

Debido a las fuertes influencias de una variedad de diferencias ambientales y nutricionales en el crecimiento de los niños, las estimaciones de estatura en los subadultos son mucho más complejas que las de los adultos y pueden estar muy influenciadas por el estatus socioeconómico (6), por tanto, no es recomendable su estimación en este grupo etario, como tampoco lo es, si el hueso se encuentra incompleto.

Consideraciones finales

El perfil biológico es el inicio de la ruta de trabajo en anfiteatro para descartar, estrechar o confirmar posibles hipótesis de identificación. Independientemente de otras metodologías como lo es la obtención del perfil genético, la comprobación de la coincidencia de los cuatro parámetros del perfil biológico con la información aportada por el familiar o conocido debe ser realizada. De ahí la importancia del cotejo de información o conciliación de los datos obtenidos de manera post mortem (PM) con los obtenidos a través de la entrevista ante mortem (AM) e introducir estos perfiles en bases de datos nacionales a los que puedan acceder órganos policiales, investigadores expertos y ciudadanos interesados en encontrar personas desaparecidas.

Entre los aspectos a destacar en el proceso de obtención del perfil biológico se encuentra: primero, que entre mayor sea el número de métodos empleados es mejor (en especial en la estimativa de edad); y segundo, la necesidad de contar con metodologías de referencia elaboradas con muestras poblacionales mexicanas y contemporáneas, o bien que las ya existentes (extranjeras en su mayoría) sean testadas y/o re-elaboradas en muestras nacionales, afín de reducir el error en las evaluaciones.

Finalmente, quiero destacar que esta labor tiene que ser ejecutada por un experto científico en antropología forense, quien debe tener en consideración en todo momento lo aquí mencionado, y deberá estar en constante comunicación con el resto de los especialistas forenses para la conciliación de los datos, y entregar todos ellos un buen resultado afín de mejorar el éxito de la identificación de la persona.

Glosario

Antropómetro. Instrumento antropológico graduado con escala métrica y calibrado empleado para medir la estatura, distintas partes del cuerpo, diámetros y anchuras.

Plano de Frankfurt. Plano anatómico que consiste en colocar la cabeza o cráneo de una persona en una orientación estandariza y protocolizada hacia el frente, con una línea imaginaria paralela entre dos puntos anatómicos (porion-suborbital), afín de evitar desviaciones en la posición de la cabeza.

Testar. Someter a un examen, evaluación o comprobación científica.

Referencias Bibliográficas

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